Letras ocèanas: A vueltas con las islas, la Atlántida y los paraisos (2)

Lo que en la noche original se llamó Atlántida o Jardín de las Hespérides, fue luego -para griegos y romanos- ultimo refugio de Saturno y más tarde, cuando el cristianismo desplazó a las antiguas religiones, sede del Paraíso Terrenal. Fue en esos entonces lejanos cuando todos se esforzaron por darle una ubicación de coordenadas ySigue leyendo “Letras ocèanas: A vueltas con las islas, la Atlántida y los paraisos (2)”

Letras ocèanas: A vueltas con las islas, la Atlántida y los paraisos (1)

Siempre, es imposible, no hablar de la Atlántida sin discutir su ubicación. Hay quién la sitúa al noroeste de Inglaterra tal y como los sacerdotes egipcios de Sais le dijeron a Solón, desapareció bajo las aguas en un espantoso y breve día y una larga y terrible noche. Quizá salió fuego del mar, y laSigue leyendo “Letras ocèanas: A vueltas con las islas, la Atlántida y los paraisos (1)”

Letras oceánas: Flotas Infernales.

Para algunos autores del s XVIII no cabe duda alguna: existen las flotas de Satanás. Harry Cobdan y Cabell en su libro “Los hijos de Satán” tiene un apartado dedicado a la potencia marítima de Satanás y de su flota mercante. Se dice que su gran esplendor se realzó en plena trata de esclavos delSigue leyendo “Letras oceánas: Flotas Infernales.”

Letras océanas: El Leviatán en Galicia.

Escribe Cunqueiro que nunca el gallego antiguo albergó sospecha alguna sobre la mar. Ni tan solo conocía de la existencia de Leviatán y describe un cromo sentimental en el cual el gallego vive en paz con el océano en lo que Pedrayo llama la “sinfonía atlántica”. Saca su cosecha alimenticia y de riquezas, vive aSigue leyendo “Letras océanas: El Leviatán en Galicia.”

Letras océanas: De saudades y sirenas.

Contra lo que puede suponerse, las sirenas dejan dejan oír su voz en otoño con más frecuencia que en la primavera, aunque aseguraba la enamorada del conde Olinos que las escuchaba. La sirena está atenta la hombre que vuelve al hogar, en otoño, cargado de nostalgias, de saudade o morriña como diríamos los gallegos, aseguraSigue leyendo “Letras océanas: De saudades y sirenas.”

Letras océanas: Acércate a tu cojín y oirás la ballena.

Moby Dick como epopeya gigantesca no ha dejado jamás de latir en la retina y el corazón de aquellos a los cuales su lectura les embriagó. Por ello es frecuente oír que el lector agradecido con esa obra suele volver dos o tres veces más, de media, según datos de los EEUU tomados de susSigue leyendo “Letras océanas: Acércate a tu cojín y oirás la ballena.”

Letras Océanas: El muchacho de los muelles…

Aquel muchacho que solía bajar a los muelles, en el escaso tiempo que le quedaba para comer un sandwich, se quedaba contemplando como en la rada de Nueva York, en el brazo ancho del Hudson, entraban y salían los veleros. Ya había escrito, sin éxito, dos novelas. Pero el seguía pensando que en el océanoSigue leyendo “Letras Océanas: El muchacho de los muelles…”