1 de octubre de 2018: Vivir en Bananalandia…

Poco nuevo tengo que contaros. El 1 de octubre de 2017 nos dimos cuenta a palos que las mafias que juegan a “estado”, “nación” y “constitución” no dudarían en destrozar a quien se interponga en su camino. Fue una victoria de los derechos, de la ciudadanía y de la democracia. Luego cada cual arrimó el ascua donde quiso. Claro que en un país de tanta corrupción y puterío lo que priva es que las autoridades disimulen la bananidad en qué vivimos. Por eso, cuando fue en serio el ejercicio de derechos democráticos  las hostias fueron en serio y aumentaron el número de votantes. Reedito completo el post y la galería de aquel día. Y luego han encerrado en la cárcel a políticos que fueron consecuentes con los dictados de la calle. Me sigo cagando en sus banderas y en sus policías.

Levantarse y darse cuenta que decenas de miles de personas llevan toda la noche guardando urnas, llegar a la cola a las siete de la mañana y ver que está plagado de gente y mucha muy mayor me ha hecho soltar lagrimillas. Ya no se trata de hoy, lo que hoy se ha consolidado es que Cataluña ha hecho un salto generacional. Nadie cree en el diálogo madrileño ni español. Es una suma de hechos y punto. Con todo y eso esa situación sería enderezable hasta que llegó la policia. Ahí se acabó todo, represión, sangre y por ahora 650 heridos.

No es producto del día, ni del momento, como miles no somos independentistas, las banderas nos importan un huevo, pero las libertades no, los derechos tampoco. No paramos de perder derechos desde la famosa “transición”, sí, derechos que se habían conseguido con sangre durante el franquismo. Hoy, una vez más Catalunya se ha lanzado a la calle masivamente, con orden, sin banderas, sin distintivos de ningún tipo y nos han lanzado a las fieras enjauladas de las brigadas antidisturbios. Les recomiendo se bajen la app de TV3 y vean las imágenes o en las redes mismas. La gente ha sido ejemplar, la policia no.

Hoy me he encontrado con mi cuerpo temblando de miedo y mala leche delante de un colegio electoral haciendo una barrera con cientos de personas y no han pasado, no han podido llevarse las urnas, han tenido que marcharse. La gente ha estado brutalmente contenida. Y no he podido evitar acordarme de las cargas del franquismo, que solitarios corríamos el día que cayó Puig Antich! Cuántos unos de mayo siendo 100! Pero esos tipos que tenía delante pertenecen al mismo grupo que en la cárcel Modelo acabo rompiéndole todos los dientes a mi amigo Stan, luego celda de castigo y murió al poco de salir. Me acordé de mi prima Isabel torturada y que con las manos quemadas hizo el jersey con el que fusilaron a Txiqui (mientras los guardias civiles del pelotón voluntario se reían). Cuantas cosas se me han pasado por la cabeza. Y otras que ya no puedo escribir. Seguimos al pie del cañón y con relevo supereficiente. La gente lo mejor con su sentido de defensa de libertades. Hay Catalunya para rato.

Fotos OusFerrats.com/Bekaa

 

 

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Las distintas formas de dar un golpe de estado fascista.

Sí, muchas veces, hemos escrito sobre como la derecha mundial se modernizaba adquiriendo nuevas estrategias tendentes a desestabilizar un país hasta llegar a eliminar el régimen legalmente constituido. El grupo liberal mundial con sus homónimos europeos y sudamericanos, en connivencia con las respectivas autoridades eclesiásticas, llevan años intentado acabar con el régimen venezolano de Maduro. No pueden explicar porqué desde hace quince años la gente les vota y siguen ganando elecciones. Por eso Trump dijo ayer en la ONU que “todas las soluciones están sobre la mesa y ustedes ya me entienden”. Significa pues que los millones de dólares ya viajan hacia Caracas para comprar definitivamente a un “hombre fuerte” que volverá a los antiguos usos y costumbres, como Franco, un golpe de estado militar sangriento que el gran estratega gallego convirtió en una guerra de 3 años y millones de muertos.

Pero es cierto que en Sudamérica se está volviendo a los setenta: golpismo, sobornos y expolio sin disimulo de materias primas. Fue Hugo Chávez quien dijo que se estaban muriendo de cáncer todos los líderes guerrilleros que habían llegado al poder. En Brasil el golpe es ya evidente, la persecución de Lula da Silva y su sucesora Dilma Rouseff con todo tipo de añagazas jurídicas (algunas recuerdan el proceso a los políticos catalanes) y en las elecciones que va a ganar la derecha concurren grupos y candidatos que piden que los militares “limpien” el país, apoyados en la fuerte delincuencia producto de la miseria, prometen una “higiene” que será un baño de balas a los narcotraficantes pequeños y un estado de excepción que se traducirá en una anulación completa de las libertades en el campo sindical. Hace unos meses el asesinato de una dirigente y activista vecinal volvía a poner en marcha la máquina del terror contra las reivindicaciones. Mientras, por arriba el expolio continuarà indemne hasta secar el país.

Por ello el método de la “nueva derecha” que Aznar prohibió repetidamente en Venezuela es siempre o era, el mismo: primero lanzar mediaticamente a la gente a la calle, después en solidaridad los empresarios cierran las empresas para aumentar el caos y de paso dar a entender al mundo que todo “está muy mal”, en esa tensión aparecen las guerrillas callejeras que buscan la violencia oficial de la policia, si hay muertos mejor, un cadáver es una garantía de amplificación. Con la olla hirviendo aparece la iglesia apoyando a empresarios y gente de la calle y pide a las “autoridades” soluciones. Ese conglomerado presiona al ejército para salvar la patria…lo demás, ya saben.

Pero hete aquí que en el caso español actual, ahora, la variante es una escucha diaria. Cuando el ministro Fernández Díaz, aquel señor del Opus Dei que condecoraba vírgenes, se reune con el jefe antocorrupción de Cataluña y se jactan de haber jodido completamente la sanidad no pasó nada. Era porqué era la sanidad de los catalanes? Las escuchas están permitiendo minimizar lo que hizo el PP, sus miles de procesados y los milenarios endeudamientos con los que personajes como Camps o Barberá han hundido a la Comunidad Valenciana.
Se llenan la boca de ética, tapan los puterios de Juan Carlos I que hemos pagado todos, cierran la comisión posible sobre la corrupción de la corona borbónica y en cambio debemos soportar a Aznar, un fuerte y presunto dirigente violento, que hizo caer al terrorismo islámico sobre España, terció negocios mundiales y le falló su jugada con grupos inmobiliarios mundiales de los Juegos Olímpicos de Madrid, sí, la que pretendía hacer que la calle de Alcalá y Guadalajara fueran un mismo barrio con trillones de edificios nuevos y suelos por reventar en dólares, eso le salió mal. Ahora regenta la compañía de títeres Rivera&Casado y cuidado porque su éxito será la ruina de la libertad y los derechos. No lo pueden evitar, son golpistas de primera y “protegiendo” al estado lo destrozan, se quedan lo que les interesa y aprovechan su fuerza para hundir a los que son sus enemigos. Sí, hay un golpe en marcha que en Cataluña empezamos a sufrir y que ahora nos va a llegar a todos.
Tenemos costumbre de seguir los golpes de estado

“Mi patria era una semilla de manzana”. Herta Müller desgrana su vida y su creación en la Rumania de Ceaucescu.

La obra de Herta Müller discurre entre la disidencia y el terror o el ser minoría y vivir desde ese lugar. Müller, Premio Nobel de Literatura 2009 nació en la región de Transnistria, que ya no existe. Era un apéndice del imperio austro húngaro, de lengua alemana, que pasó a formar parte, acabada la segunda gran guerra, del territorio de Rumania. Cercana a Timisoara su lengua materna era el alemán pero fuera de la puerta de su casa la lengua única era el rumano. Es más, los pertenecientes a esa minoría fueron maltratados y despreciados al acabar la contienda, primero por los rusos que en cuanto que alemanes los consideraron “fascistas”y luego por el estado rumano que los consideraba colaboracionistas.

En este libro y en formato entrevista conocemos plenamente las circunstancias y las difíciles encrucijadas de su creación. Müller es de disidencia plena, no es tanto una disidencia ideologizada como, sobretodo, una disidencia humana, una resistencia numantina a ser devorada por el lobo de la seguridad del estado de Ceaucescu. Si una palabra ponía en el infierno al quien la oyera era “securitate” la temible policía de la Rumanía del telón de acero. Es una proyección de una fuerza interior, el No, el no continuado a colaborar con la seguridad, el NO continuado a integrarse entre los beneficiados del colaboracionismo policial. Todos conocemos esas generalidades trágicas propias del telón de acero. Pero no hay obras publicadas en las que,sin ser un estudio, se detalle la “metodología” de la Securitate.

“La uniformidad de lo feo acaba deprimiéndote, hace que te vuelvas apático y que todo te dé igual, y eso era lo que quería el Estado. Para el socialismo, nuestro estado depresivo era ideal, la alegría de vivir hace que la gente sea espontánea, y eso es sinónimo de imprevisible. La miseria te vuelve feo. En lugar de carne, el Estado nos daba desechos: pies de cerdo con uñas y todo, la gente los llamaba «zapatillas de deporte», o unos amasijos de cabezas de gallina y patas de gallina con garras y que metían en agua para venderlas luego en bloques de hielo rojo y azul. Con un hacha, te cortaban un trozo y cobraban al peso. La gente se lo llevaba directamente entre las manos; de aquella miseria no te sacaba ni el pañuelo. En tanto que llegabas a casa te iba goteando el hielo y parecía que ibas marcando el territorio como los perros, con orines mezclados con sangre. Y para comprar esos desechos aun te habías pasado horas en una cola.”

“El socialismo, como también su última fase posestalinista, nunca dejó de ser nacionalista, conservador hasta lo rancio, burdo y reprimido. Y hostil hacia las personas, pero no solo por motivos ideológicos, sino por la burricie de sus funcionarios. La mezcla de incompetencia y poder es terrible. Detrás de la puerta de cada despacho oficial había un cero a la izquierda vestido de domingo, con su insignia del Partido en la solapa, su enorme sello de oro en el dedo y su tono despótico en la boca. El prototipo de funcionario socialista era realmente asqueroso de la cabeza a los pies. Yo fui humillada por ellos muchas veces y los despreciaba en lo más profundo de mi ser. Al parecer es un prototipo que se da en todas partes, porque cuando pongo la televisión —ahora que han pasado veinticinco años—y salen el congreso del Partido chino o la Duma rusa, veo a los mismos funcionarios, idénticos hasta en el último detalle.”

Simplemente la descripción de como en la fábrica donde trabaja se la va marginando durante siete años, una vez ha mostrado reiteradas negativas a ser confidente de la policia, y como acaba sin tareas, sin despacho, sin que nadie le hable y pasa dos años sentada en una escalera parece ficcional, pero no lo es. Pese a ello lo que destacaría como la fuerza, el movil que le permitió resistir y abrirse paso, gracias a la publicación de su obra en Alemania fue una capacidad creativa increible que arranca en su percepción de los lugares, los ruidos, los olores…una sensacional captación y transformación de una realidad dura y hedionda en otra cosa, otra lectura, algo así como lo que muchos críticos de su obra han dicho “otra mirada”. Eso es lo que pensaba a los diez años sobre la muerte:

“También creía que en algún lugar llevan la cuenta de todas las veces que respiramos. Que todas nuestras respiraciones son como pequeñas cuentas de cristal ensartadas en un cordel para formar un collar. Y que cuando el collar de respiraciones es tan largo que llega desde la boca hasta el cementerio, te mueres. Como la respiración no se ve, nadie sabe lo largo que es su collar. Por eso nadie sabe cuándo se va a morir, ni él mismo ni los demás. E igualmente creía que cuando el pelo que le han ido cortando a un hombre a lo largo de su vida llenaba un saco y el saco pesa tanto como él, el hombre se muere.”

 

A Herta Müller hemos dedicado extensa reseña en nuestras páginas literarias

 

Recopilar otro Holocausto 1

Recopilar otro Holocausto (y 2)

El Ängel del hambre y ser nazi hasta morir

“El Cielo sobre Berlín” de Wim Wenders en novela gráfica de Sebastiano y Lorenzo Toma.

Para los que vieron “El cielo sobre Berlín” de Wim Wenders esta recomendación es imprescindible, agradable, visual y una revision gráfica de la película. Tanto para ellos y ellas como para quienes ni conocen el título hay que decir que es una historia de ángeles, de esperanza en un Berlín que vive los años últimos a la caída del muro.Un ángel se rebelará contra su fría forma de existir (que Wenders transmite en el lenguaje fílmico a través del uso del blanco y negro), conmovido por los efectos que el amor hacia una trapecista de circo encenderá en él.

La experiencia humana atravesará a aquel que renuncie a ser un eterno testigo de vivencias ajenas («Mirar no es contemplar desde lo alto, es mirar a la cara, de igual a igual»), para sentir en la carne el dolor y el júbilo, el frío de la pérdida o el calor de una caricia correspondida, en el laberinto de la felicidad compartida. En este libro gráfico de Sebastiano y Lorenzo Toma la selección de momentos les puedo asegurar es espléndida y la reinterpretación gráfica de planos y momentos del guión original espléndida. Y si era la primera vez que oían hablar de esta obra tanto mejor. El cine de Wenders me pareció siempre espléndido y atrevido. Por eso algún ángel me habrá dejado el libro sobre la mesa de la redacción. Disfrútenlo! Les invito a ver el vídeo promocional de la obra gráfica.

Ricardo Piglia: Los diarios de Emilio Renzi. Un mundo de vida y literatura.

Ricardo Piglia y sus diarios me han acompañado en los últimos diez meses. Por encima o por debajo de otras lecturas la vida de Emilio Renzi ,en formato Emilio Renzi, se ha colado en la trastienda de mis anaqueles mentales. Cierto que para querer a Renzi hace falta una dosis de argentinismo. Nunca entendido como algo pasional o patriotero pero si como admiración y curiosidad de esa forma de ser argentina, de esos lugares, de esa cultura crisol de migraciones y de tanta mitologia que tenemos muchos europeos de su literatura. Los 327 cuadernos escritos por Ricardo Piglia, del cual Emilio Renzi es alter ego, dividen la obra en tres volúmenes. ¿De dónde surge Renzi? De un juego de espejos que arranca del nombre completo del autor: Ricardo Emilio Piglia Renzi. Y ahora lo lleva un paso más allá con estos diarios que publica Piglia y firma Renzi. El autor vuelve la vista atrás y rescata los diarios escritos a lo largo de más de medio siglo, entre 1957 y 2015, a los que se incorporan también algunos relatos y ensayos directamente vinculados con ellos. Este monumental proyecto se publicó en tres volúmenes: Años de formación, Los años felices y Un día en la vida. El primero arranca con apenas deciocho años y el último concluye poco antes de que la muerte ejecute su deuda.

“En un momento, una tarde cualquiera, se había dado cuenta, le decía Renzi a su médico personal, de que su dolencia pasajera era el resultado de los meses y meses que había dedicado a leer y a escribir sus diarios, hay muchas maneras de ser afectado y enfermar, y estaba seguro de que la exposición prolongada a la luz incandescente de su estilo le había provocado primero leves molestias, pero, como siguió adelante, la persistencia en una exposición de su cuerpo al brillo inigualable de la lengua argentina tenía, le dijo al médico, que producir efectos no deseados. La lengua argentina producía, como cualquier remedio o pharmacon o pócima mágica, sus contraindicaciones. No era sólo él, doctor, le dijo Renzi a su médico, el que había padecido en su cuerpo la presencia de su estilo al escribir, conocía otros casos, por ejemplo Borges, que quedó ciego. Por ejemplo Roberto Arlt, que murió de un síncope a los cuarenta y dos años. Tenía solamente cuarenta y dos años, pero cuando le hicieron la autopsia, los facultativos aseguraron que era imposible que ese hombre hubiera tenido esa edad, porque su cuerpo era el de una persona de setenta años, dijeron los facultativos luego de revisar el cuerpo muerto de Roberto Arlt.

“Como mi padre era médico, un consultorio era un lugar familiar para mí, me sentía cómodo junto a la camilla, la balanza que mi padre usaba para pesar, desnudos, a sus pacientes, las luces y aparatos, los rayos X, las radiografías, así que me sentía a mis anchas en el consultorio, conversando con mi médico de cabecera sobre la literatura y las enfermedades. El doctor Andrade era un gran clínico, es decir, que revisaba personalmente a los enfermos y no los abrumaba con análisis todo el tiempo, tomografías computadas y otras supersticiones científicas por el estilo, que sólo sirven para sacarles dinero a los pacientes y sobre todo para sacárselos de encima. Él, en cambio, conversaba con los enfermos, los escuchaba, leía en sus cuerpos los signos del mal. «El mejor instrumento de la medicina es la silla, porque ahí el paciente puede sentarse y hablar», decía. Así que le conté mi vida, le hablé de mis cuadernos, de los años que pasé expuesto al brillo perturbador de la lengua materna, así hablé con él una tarde en su consultorio. La afección se había manifestado primero en su mano izquierda y luego le afectó la pierna izquierda, y su médico, el doctor Andrade, luego de escucharlo atentamente, le aconsejó que por un tiempo abandonara sus cuadernos y sus notas y que saliera a caminar al aire libre e hiciera vida sana.”

“Anoche visita de Héctor G. Recuerda el esplendor del mayo en París, la invención, la alegría; ahora aquí la opacidad lo aplasta, lo entierra como a todos nosotros. No hay lugar para las bellas generalizaciones, aquí todo es política, la literatura es tan remota como el pasado mismo. Entre ganarnos la vida y sacarnos de encima la realidad, se nos va la juventud.”

Desde los años jóvenes de finalizar estudios y debutar como profesor universitario hasta llegar al fin de sus días la vida del autor es centrarse en la literatura. Es un minero que horada buscando un lugar en silencio donde escribir e inspirarse y que teme a los días en blanco como al grisú que manda la muerte invisible por el aire. Pero Renzi cabalga siempre entre la tertulia literaria breve, unas copas y las mujeres que conoce en aquel Buenos Aires aún disoluto y de insospechada dictadura.

Junto a ello y pese a parecer en el primer volumen un animal literario Renzi nos va humedeciendo de ese Buenos Aires de sus tipos, sus locales y su cohorte de saludados y compartidos polemistas u opinadores. Pese a girar siempre en órbita literaria hay un cambio que asoma lentamente , que apabulla y adormece. Las dilaciones peronistas y el golpismo acaban engordando la hiena militar que hará estragos en su entorno y que lo retrotraerá a la dura experiencia dictatorial. Una situación que puede aligerar con sus viajes, conferencias y clases en el extranjero. Pero la mancha sangrienta de la dictadura lo emponzoña todo.

“El tuerto sacudía la cabeza diciendo que no había dicho eso, pero nadie le hacía caso. El peronismo es así, pensó Renzi, alguien dice dos frases y todos entienden lo que les parece y lo repiten como palabra sagrada. Había pasado cuando Perón estaba lejos, cada uno escuchaba sus palabras sentenciosas y huecas y las traducía en consignas políticas que beneficiaban a su fracción.”

Al margen del recorrido vital del autor los tres volúmenes tienen un acentuado tono de máquina sugerente de reflexiones literarias. Eso es lo más sobresaliente de la obra y es un motivo fuerte de atracción. Toda una vida dedicada a las letras y consignada no solo en publicación, sino convertida en artículos y análisis que empiezan en los diarios y obligan al lector a detenerse ya que bajo la forma, aparente, de frases breves atropelladas por el diario mismo se esconden aportaciones eruditas. La extensión de la obra produce en el lector un cierto temor a acabar el último diario y encarar esa dura página en la que ya advierte lo que viene justo en el momento en que ya no puede escribir más.

Un buen resumen de la tarea de publicar los diarios

Otoños hirvientes. Juan Carlos y Quim Torra.

Son como las rebajas del Corte Inglés o las operaciones salida, los “otoños calientes” son el pretexto para despertar a la masa del adormecimiento veraniego. Sueño que corre el peligro de prolongarse ante la tibiez y el amodorramiento general. Sencillamente estamos en periodo preelectoral,hace tantos años, que ya no sorprende nada. La última sorpresa fue sin duda el cambio de Gobierno, nada más. Saber que los españoles han pagado los lujos del emérito, las putas o los viajes no constituye en sí ninguna novedad, ya eramos conscientes. Como también lo éramos de que PP, CS y PSOE taparían en el Congreso las vergüenzas del rey desnudo. Juan Carlos I, el rey que necesito orquestar un “golpe de estado” fallido para legitimarse pues era Franco quién lo nombró sigue dando de que avergonzarse a los monárquicos forzados.

Este curso el otoño caliente promete darlo el independentismo que, aunque esconde las cicatrices de su división, hace gala de un radicalismo verbal en sus medios pero que se muestra comedido en otros . La prueba es la forma en que Torra ha planteado como estrategia frente al estado una palabra: “desobediencia” y esta no aparece el dia en que rimbombeaban con un gran anuncio que no fue tal.

Quim Torra alias “el vicario”, brazo derecho de Puigdemont, es el encargado de consolidar una nueva mayoría convergente, disfrazada de nuevo partido “La Crida” y cuyo objetivo es seguir rehabilitando una CDC o PDECAT en coma que se recuperó solamente con la huída del mártir Puigdemont. La iglesia baptista independentista tiene sus vidrieras llenas de mártires y me sospecho que nos vamos a pasar dos décadas “agradeciendo” sus errores a sus presos que lo fueron por su inoperancia y ceguera política así como por su ingenuidad. ¡Y como no! por el fascismo y anticatalanismo cerril que late en las instituciones españolas.

Esa combinación ha conminado al silencio a muchos, mi caso no es, parece que hay que estar a un lado o a otro, sin matices, y lo paradójico es que quienes lo piden son los constitucionalistas que se distinguen por crispar la calle y buscar un muerto para poner la etiqueta de violencia al independentismo. En el lado amarillo son mal recibidas las críticas y se confía en vivir de ese boyescutismo militante que tantas fotografías llenas de gente les ha dado, pero poco más. Si hay una espiral de crispación como propone Puigdemont esto será más de lo mismo. Solo un otoño más.

“Al faro” de Virginia Woolf, un pretexto para cerrar el verano.

“Ahora, con el calor del verano, el viento enviaba sus espías de nuevo a la casa. Las moscas tejían una tela en las soleadas habitaciones; las hierbas, que habían crecido durante la noche hasta el cristal, llamaban al cristal de la ventana de forma disciplinada. Cuando caía la oscuridad, el haz de luz del Faro, que con tanta autoridad se había posado sobre la alfombra en la oscuridad, grabando un dibujo, aparecía ahora, con la luz más delicada de la primavera, mezclado con luz de luna, deslizándose con suavidad como si depositara sus caricias, y se demorara de forma furtiva, y mirase y regresase amoroso. Pero mientras duraba la canción de cuna de la propia caricia amorosa, mientras la larga luz del Faro se posaba sobre la cama, la piedra se desgajaba; otro pliegue del chal se desprendía, se quedaba colgando, se balanceaba. Durante las cortas noches de verano, y durante los largos días de verano, cuando las habitaciones vacías parecían resonar con los ecos del campo, y con el zumbido de las moscas, la larga enseña se movía con delicadeza, se balanceaba inútil; mientras que el sol decoraba con barras las habitaciones, y las llenaba de una calina amarilla, y Mrs. McNab, cuando irrumpió balanceándose -quitaba el polvo, barría-, parecía un pez tropical que nadara entre aguas atravesadas por los rayos del sol.”

Un fragmento que intenta esculpir la vida en una casa junto al mar. Así procuramos en la redacción darle sentido a nuestro verano. Por ello esos párrafos de “Al Faro” ,de Virginia Woolf, nos traen retazos de verano, nos depositan imágenes que salen del sueño retínico al que las condenó el paso del tiempo. Hay tantos faros! Hay tantas milenarias playas! Y cada lector tiene su àlbum irrenunciable y único. Hoy dejamos las palabras de Woolf esperando nos retraigan a tantos y tantos veranos vividos. En la nueva temporada dels OusFerrats que se augura ya como la décima procuraremos sorprenderos algo y celebrar que este punto insignificante en la galaxia Internet tiene viaje asegurado.

“La casa se quedó sola, desierta. Se quedaba como una concha en una duna de la playa: para llenarse de granitos de sal secos, ahora que la había abandonado la vida. Parecía que hubiera descendido una prolongada noche: los aires enredadores, juguetones, los aires con olor a marisma, inquietos, parecían haber triunfado. La cazuela estaba oxidada, la estera estaba deteriorada. Habían entrado sapos. Perezosamente, sin propósito definido, el chal se movía a un lado y a otro. Un cardo se había alojado entre las tejas de la despensa. Las golondrinas anidaban en el salón, el suelo estaba sembrado de paja, el yeso se caía a puñados, se veían las vigas, las ratas se llevaban esto o aquello para roerlo tras los zócalos. De las crisálidas nacían mariposas Vanesa (pavón diurna) que agitaban su vida contra el cristal de la ventana. Las amapolas se sembraban solas entre las dalias; en el césped ondeaban las altas hierbas; sobresalían alcachofas gigantes por encima de las rosas; un clavel reventón florecía entre los repollos; mientras que el delicado golpear de una hierba contra la ventana se había convertido, en las noches de invierno, en un repicar de sólidos árboles y espinosos brezos que volvían verde la habitación en verano.”

Citas textuales de “Al Faro” de Virginia Wolf

¿Catalunya camino de su Waterloo?

La constatación de la debilidad jurídica de los planteamientos de Llarena es evidente. para los independentistas es una victoria y para los legalistas españoles una victoria de la “inteligencia” de Llarena que condena a 20 años sin volver a Catalunya a Carles Puigdemont. El proceso ha evidenciado una arrogancia extrema, una indelicadeza por parte de la justicia española apabullante. En un país donde la claca se entrega a aplaudir fácilmente se ha visto bien considerar a los tribunales europeos como “de provincias”, un calificativo burdo y triste que inventaron los elitistas y que el llano pueblo gusta de usar. Se ha llegado a extremos sonrojantes hablando de saltarse Schengen o no aceptar euroórdenes. Seguimos de pandereta penosa por Europa.

Al otro lado hay que reconocerle a Puigdemont su habilidad para seguir siendo noticia y explotando lo del presidente-mártir y moviendo la pandereta de los injustísimos presos . Puigdemont trabaja para hacer grande la extinta y corrupta CDC o el recien fenecido PDECAT al que inyectó en eutanasia la Crida per la República. Y es que Puigdemont, Mas, Rull, Turull y los Pujol, en el vestíbulo, siguen llevando la nave de la derecha burguesa catalana que hace unos meses apenas obtenía siete diputados en unas generales, que pasaba a sexta fuerza municipal en BCN y que era cuarta fuerza en el Parlament. Esa ha sido su gran habilidad: seguir prometiendo una República que va de cara a un enfrentamiento con Madrid. La prueba es que la comisión mixta Estado-Generalitat recoge atrasos económicos, subvenciones no llegadas, compromisos incumplidos y los independentistas plantean dos temas: referéndum y presos. Muy tierno pero ineficaz para el diálogo. Les interesa demostrar pronto que el PSOE es “Madrid” y es “como el PP”. El objetivo es convocar unas anticipadas con posterioridad a los juicios del 1-O, será un momento indignante y recogerán más votos según ellos…pero las encuestas solo les dan hoy 5 más. Y eso no es suficiente para una República.

Calientan la calle y mueven eficazmente masas…pero cada vez menos. Los presos llegaron a sus respectivas cárceles con mucha pancarta y poca gente, me duele por ellos, pero es un síntoma de agote a considerar. El 11 de septiembre prometen una ola por la República cuando debería ser por la libertad de los presos únicamente. La República fracasó, fue un duro bluff y la autocrítica escasa: vuelven a prometer violar leyes esenciales e incluso ya ponen la palabra república junto al logotipo històrico de la Generalitat, algo feo y dictatorial como si los pro independencia fueran toda Catalunya. Y no se ve por ningún sitio el proyecto de Constitución de esa república, parece una playa o isla a la que llegar, sin más. Lo siento, nunca iré con la derecha hacia una nueva forma de régimen, no se lo creen ni ellos, ellos solo creen en salvar sus gorras y pertrechos. Como en tiempos de Pujol.

De derecha en derecha y FAES porque ya toca.

La situación del PP era fruta madura para FAES y el aznarismo. Al fin se han salido con la suya. FAES tiene ya un partido que proyecte el ideario de siempre: el estado al servicio de la economía privada, pura y simplemente eso. Los que no dudaron en vaciar los fondos públicos de la Seguridad Social, los que dejaron a la clase obrera a la intemperie del maltrato legal en forma de contratos basura y los que pusieron todo tipo de barricadas al bienestar social ahora vuelven con partido e imagen. Un montón de títeres de Aznar y sus grupos de inversores al asalto de fondos públicos de por medio.

El camino deja varios muertos importantes. El primero Mariano Rajoy por la presión del hartazgo de tanta corrupción. Quedan juicios, Casado no va a ser inerme a ello, habrá desgaste judicial para él. Soraya ha muerto entre los restos de sus ofensivas “jurídicas” y sus compañeros de promoción y pelotas ya se han tirado del barco hace días.Pero el cadáver más exquisito es el de Rivera que ha quedado relegado a compañero de coalición, pero ya nadie lo ve en Moncloa.

El discurso derechizante de CS queda en manos de Casado: Modificar la ley para encerrar catalanes, renovar la aplicación del 155, ayudar a la familia (que siempre suele ser la del OPUS con más de tres hijos), prohibir el aborto de facto…un catálogo de delicatessen pseudofascistas ante el que Macron parece un principiante de nada. Rivera tendrá que pasearse mucho por Cataluña y ver si los cuatro idiotas, que los hay, le siguen el juego y le apedrean para mostrarse mártir del separatismo.

Ante esa perspectiva el PP recuerda al PDECAT en una especie de akelarre “Aquí no ha pasado nada y renacen las ilusiones” pero ya veremos como evoluciona todo cuando quedan juicios pendientes en los que al parecer todos los ministros de Aznar y cargos importantes del PP siguen imputados en número superior a mil… y ese tal Casado es el muchacho que hacía de intermediario entre Aznar y Gadafi en los tiempos en que ambos cruzaban negocios. Hablemos claro: Aznar pactó en 2010 una comisión del 1% con Abengoa en todos los contratos que cerraba la empresa en Libia hasta un máximo de 250 millones de euros de facturación y de 0,5% a partir de esta cifra. Cobró un adelanto de 100.000 euros… y ya veremos que pasa con el máster aunqueasegua mi voz ronca en Madrid que todo está “solucionado”. Permítanme antes de despedirme decirles que me estremeció la denuncia de una funcionaria de la URJC: “Lo hice por mis hijos, llegué a temer por su vida”. La red aún funciona y se sienten inmunes, pero no tanto.