Julio Llamazares: “Distintas formas de mirar el agua”.

Siempre me había preguntado cuáles debían de ser las vivencias, los dolores, las impresiones de todos aquellos que crecieron en un pueblo que, un buen día, las aguas se tragaron. Hace treinta años me hice esta pregunta al mojar mis pies en el embalse de Sau. La pregunta quedó ahí. Me la volvió a despertar treinta años más tarde Ana María Matute hablando de la desaparición bajo las aguas del pueblo de su infancia y origen. Acabo de leer un libro de Julio Llamazares en el que el autor es parte implicada. Se trata de la muerte de Vegamián que forma parte de los pueblos anegados en el embalse de Porma en los años sesenta en la montaña media-alta leonesa.

Me ha encantado la fórmula narrativa propuesta al más puro estilo faulkneriano como en esa sensacional novela “Mientras agonizo”. El lector asiste al mismo lugar al que van todas las voces de la novela: el acto de tirar las cenizas del abuelo al pantano. Un abuelo de principios tradicionales, en contra de la cremación pero que la pide porque había jurado volver a su pueblo para siempre.

Bajo esas aguas duermen los restos de lo que un día fue Vegamián. Las gentes que vivían en el valle de Porma fueron desplazadas de su tierra, de grado o por la fuerza. A alguna mujer hubo de sacarla a rastras la Guardia Civil cuando el agua llegaba ya casi a la puerta de su casa. Julio Llamazares no debía de tener ni 14 años cuando a él y a su familia les obligaron a marcharse.

Les recomiendo el libro calurosamente, se lee ágil, es muy entrañable y como ocurre en muchos entierros cada unos de los que hablan o ponen su voz en el libro lo hace desde su punto, su edad, sus circunstancias. Podría decir que el libro no responde a mi pregunta, pero si que deja claro que la destrucción y el destierro que provoca en quienes lo viven la desaparición de su casa, su escuela, sus campos, su cementerio, su fuente preferida, las eras… es algo que ya no existe más que en tu mente, es la única forma de volver y añorar, pero siempre con esa punzada de dolor y emoción porque todo quedó bajo las aguas inaccesibles. No se puede volver a percibir, a tocar, a oler. Rastreando por la red les recomiendo dos cosas: esta web que compila imágenes de Vegamián de las dos ocasiones en que se vació el embalse y el documental de TVE en el cual se ve al autor emocionado viendo las imágenes previas al desguace provocado por las aguas. Siempre que vea un pantano me acordaré de este libro.

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“El último amigo” de Tahar Ben Jelloun.

Tahar Ben Jelloun nos ofrece en este libro un relato llano, nostálgico y duro, a veces sobre la amistad. Lo que llama más la atención de esta obra es la vida en los cincuenta y sesenta en Marruecos. Aquí el autor no hace concesión alguna a la ficción y nos hace pasear por las calles de su ciudad, nos introduce en las discusiones preadolescentes de su pandilla, en los dimes y diretes sobre las muchachas más hermosas del barrio. Para quienes estén paseados por el mundo marroquí nada les parecerá nuevo, pero indudablemente hay un atractivo: es autobiográfico, con la visión de adulto, con las posibles cataratas de las que el tiempo le dota a uno pasada la cuarentena, pero es un mosaico fresco. Pero los muchachos crecen y la amistad sufre las lógicas visicitudes que distancian. Los estudios, las novias, las presiones familiares, los hijos. Quizá este libro sitúa como una serie de estudiosos magrebíes debían de lidiar entonces con su moral, sus convicciones, la tradición y como la influencia francófona, en el fondo, les empujó a una vida de un cierto privilegio respecto a la posición social de su entorno.

Pero la vida lo es para todos y con ella la muerte no espera a nadie, aparece y pone en jaque la amistad, influye en actitudes y brinda al lector un mensaje peculiar. Ben Jelloun es un autor con más de cuarenta libros publicados, su ensayo “El racismo explicado a mi hija” ha sido traducido a 33 idiomas y hoy constituye una interesantísima voz dentro de los intelectuales magrebíes exenta de politicismos. Para esa generación muchos de los problemas actuales de la inmigración en Francia o en el resto de Europa son un “Deja Vù»” comprobado. Un libro entrañable y de lectura fácil.

Dersu Uzala: Un viaje al corazón de la taiga y la amistad.

Claro que sería más refrescante hacerlo en verano, pero la lectura de Dersu Uzala no deja indiferente a los amantes de la naturaleza, el paisaje y la descripción. Si nos atenemos a que esa mirada es sobre unos territorios, muchos de ellos aún hoy inexplorados, leeran en este libro la taiga del río Ussuri, el gigantesco Amur, escucharan las pisadas del corzo en la nieve o escucharan el silabear de los espíritus del bosque. Arseniev, el autor, llegó a Vladivostok en 1900 y como militar, cartografo y naturalista emprendió sucesivas expediciones, más de diez, recorrió más de diez mil Km por la zona. En 1910 puso en orden sus notas y escritos y al final de diversoso libros publicó el de la primera expedición “Dersu Uzala” que narra su encuentro amistoso con ese guía de la tribu gold que le descubrirá y le sensibilizará sobre como tratar a los pobladores, los animales, las aguas. Es un compendio de naturaleza y amistad excepcional. Extraemos el siguiente párrafo del traductor Sergio Hernández Ranera a él cedemos la palabra:

“Pocas joyas literarias universales tienen su esencia tan profundamente ligada a la naturaleza como los relatos que, bajo el título de Dersú Uzalá, el genio polifacético ruso Vladímir Klávdievich Arséniev compuso a partir de las anotaciones tomadas durante sus exploraciones por el Lejano Oriente ruso. El paso del tiempo no hace sino incrementar la energía didáctica y moral de lo escrito por este talentoso ruso que fue viajero, geógrafo, etnógrafo, escritor y explorador. En un momento en que la cuestión de la coexistencia armónica de la especie humana y el medio ambiente se ha tornado en un desafío inaplazable, los libros de Arséniev siguen cobrando aún mayor vigencia, si cabe. El encuentro y la amistad que en los confines del territorio de Jabarovsk Arséniev sostuvo a principios del siglo XX con un entrañable viejo nativo de la etnia gold de personalidad inigualable llamado Dersú Uzalá generaron un pulso narrativo humanístico-ecológico de calado verdaderamente fascinante. Tal es así que otro genio, el insigne cineasta japonés Akira Kurosawa, compuso su obra maestra adaptando Dersú Uzalá al celuloide de manera magistral. El resultado es que, en la actualidad, resulta casi imposible separar, al menos mentalmente, libro y película, pues ninguno desmerece del otro. Dersú Uzalá ha sido traducido a más de treinta lenguas y Kurosawa inmortalizó definitivamente a sus personajes en su mejor película.”

 

Paul Bowles en Tánger, la ciudad huérfana.

Paul Bowles, todo un símbolo de la generación beat, recaló en Tánger en 1952 de forma permanente. Su esposa la escritora Jane Bowles le acompañó en un viaje que exprimió los límites de su propia moral y les llevó a una vida más extravagante. Apartado de la política y los movimientos de los sesenta dieron cobijo a Jean Kerouac (catequista hippy con “En el camino”) o a Whilliam Burroughs. Sus pulsiones y sus experiencias surcaron una vivencia agitada unas veces y diletante en otra. Al margen de sus variadas preferencias sexuales convivieron con una criada marroquí de la cual el siempre pensó, al final de su vida, que fue ella quien envenenó a sus mujer en 16 largos años de enfermedad cerebral que culminó con una muerte temprana.

De esa vida ha quedado un rastro literario nada despreciable y al que la izquierda solió obviar por “burgués” y la derecha por mirarlos con el cristal ahumado de la censura moral. “El cielo protector” su primera obra plantea un viaje doble, la soledad bella y atenazadora del desierto, el único lugar al que solía ir y el viaje al desierto del interior del espiritu, el lugar donde los miedos y las angustias atenazan el cuerpo y la mente. Bertolucci plasmó la obra en una pelicula bien construida. “Misa de gallo”, su última obra, nos da una idea clara y llana de la cultura marroquí en la vida diaria.

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La subsistencia, la dificultad para vivir un amor que rasga principios establecidos. Si Bowles les puede atraer tal vez sea por sus imágenes sencillas y narrativa breve. En 1992 publica su último libro que les recomendamos “Lejos de casa”, acontece en el contexto ecuatorial de la àfrica  francófona, pero vuelven a ser dos seres ante un paisaje y unos colores. La sencilla edición de Seix Barral encierra un regalo visual abundoso. Dibujos de un joven Miquel Barceló.
Por su guarida en Tánger pasaron Tennessee Williams, Truman Capote, Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William Burroughs, Gore Vidal, Gregory Corso, Djuna Barnes o Cecil Beaton. Subían hacia el café Hafa, sobre los acantilados, y contemplaban el estrecho fumando kif. Les recomiendo el breve librito “Muy lejos de casa” con ilustraciones de Miquel Barceló.

Lo cuenta Emilio Renzi: “Había una mujer…”

Había una mujer que anotaba su nombre y su número de teléfono en el baño de hombres de los bares. Entraba bien temprano a la mañana, cuando tenía mayores posibilidades de no ser sorprendida. Recibía tres o cuatro llamadas por día. Había una mujer que le escribía anónimos a su marido donde le contaba la verdad de su vida. Lo asombroso es que el marido jamás le comentó que recibía esa información confidencial. Había una mujer que se gastó la mitad del patrimonio familiar pagando de su bolsillo la publicación en todos los diarios del país de una carta abierta donde expresaba su sorpresa al ver los homenajes y muestras de aprecio y de afecto que le habían hecho llegar personajes de toda consideración, con motivo de la muerte de su esposo, un científico que había estado tres veces a punto de ganar el Premio Nobel. En la carta, la mujer decía que por fin se sentía liberada del terror que había padecido durante casi treinta años de convivencia forzada con un loco, un mitómano y un psicópata. Como ejemplo de la personalidad verdadera del marido, contaba que el científico tenía un archivo con fotografías de todos los científicos rivales o posibles rivales o futuros rivales, a los que pinchaba en los ojos con pequeñísimas agujas de platino que él mismo fabricaba durante la noche en su laboratorio, con el objeto de paralizarlos en sus investigaciones, lesionarlos, enceguecerlos e impedir que pudieran superarlo en su lucha para conseguir el Premio Nobel de Física.

Emilio Renzi

Kashoggi: Un caso que hace bueno a Erdogan, paradojas de la violencia de estado.

El caso Kashoggi o la muerte “accidental” del periodista en la embajada saudí en Turquía tiene su parte culebrón. De entrada el escándalo formado en Europa es espectacular. Nadie se acuerda ya de la dictatorial represión turca de Erdogan: miles de funcionarios, profesores, militares, polícias y civiles que no trabajaban para el estado como periodistas o empresarios encarcelados durante meses y luego juzgados severamente. Corría por Europa la consciencia de que una situación dictatorial e injusta se denominaba “a la turca” o “a la Erdogan”. Con el flagrante caso de asesinato y tortura de Kashoggi Erdogan parece un arduo defensor de los derechos civiles, sabemos que no es así.

No obstante en la opinión publicada sí. Todo el mundo occidental conoce el despecho multimillonario con que los saudíes lo compran todo y esta vez no va a ser distinto. llama la atención la escasa experiencia manipulatoria y la chapuza de los servicios saudíes, pero supongo se remediará pronto contratando a prejubilados de El Mossad israelí, el servicio secreto por excelencia del cual beben los servicios de inteligenci españoles y la propia Guardia Civil, aunque a veces no se lo parezca. Y viene todo a cuento de que Israel suele ejecutar a científicos iraníes que investigan en su programa nuclear. Hay gente envenennada, alguna explosión, tiros certeros con silenciador… y Europa se calla, como siempre.

1 de octubre de 2018: Vivir en Bananalandia…

Poco nuevo tengo que contaros. El 1 de octubre de 2017 nos dimos cuenta a palos que las mafias que juegan a “estado”, “nación” y “constitución” no dudarían en destrozar a quien se interponga en su camino. Fue una victoria de los derechos, de la ciudadanía y de la democracia. Luego cada cual arrimó el ascua donde quiso. Claro que en un país de tanta corrupción y puterío lo que priva es que las autoridades disimulen la bananidad en qué vivimos. Por eso, cuando fue en serio el ejercicio de derechos democráticos  las hostias fueron en serio y aumentaron el número de votantes. Reedito completo el post y la galería de aquel día. Y luego han encerrado en la cárcel a políticos que fueron consecuentes con los dictados de la calle. Me sigo cagando en sus banderas y en sus policías.

Levantarse y darse cuenta que decenas de miles de personas llevan toda la noche guardando urnas, llegar a la cola a las siete de la mañana y ver que está plagado de gente y mucha muy mayor me ha hecho soltar lagrimillas. Ya no se trata de hoy, lo que hoy se ha consolidado es que Cataluña ha hecho un salto generacional. Nadie cree en el diálogo madrileño ni español. Es una suma de hechos y punto. Con todo y eso esa situación sería enderezable hasta que llegó la policia. Ahí se acabó todo, represión, sangre y por ahora 650 heridos.

No es producto del día, ni del momento, como miles no somos independentistas, las banderas nos importan un huevo, pero las libertades no, los derechos tampoco. No paramos de perder derechos desde la famosa “transición”, sí, derechos que se habían conseguido con sangre durante el franquismo. Hoy, una vez más Catalunya se ha lanzado a la calle masivamente, con orden, sin banderas, sin distintivos de ningún tipo y nos han lanzado a las fieras enjauladas de las brigadas antidisturbios. Les recomiendo se bajen la app de TV3 y vean las imágenes o en las redes mismas. La gente ha sido ejemplar, la policia no.

Hoy me he encontrado con mi cuerpo temblando de miedo y mala leche delante de un colegio electoral haciendo una barrera con cientos de personas y no han pasado, no han podido llevarse las urnas, han tenido que marcharse. La gente ha estado brutalmente contenida. Y no he podido evitar acordarme de las cargas del franquismo, que solitarios corríamos el día que cayó Puig Antich! Cuántos unos de mayo siendo 100! Pero esos tipos que tenía delante pertenecen al mismo grupo que en la cárcel Modelo acabo rompiéndole todos los dientes a mi amigo Stan, luego celda de castigo y murió al poco de salir. Me acordé de mi prima Isabel torturada y que con las manos quemadas hizo el jersey con el que fusilaron a Txiqui (mientras los guardias civiles del pelotón voluntario se reían). Cuantas cosas se me han pasado por la cabeza. Y otras que ya no puedo escribir. Seguimos al pie del cañón y con relevo supereficiente. La gente lo mejor con su sentido de defensa de libertades. Hay Catalunya para rato.

Fotos OusFerrats.com/Bekaa

 

 

Las distintas formas de dar un golpe de estado fascista.

Sí, muchas veces, hemos escrito sobre como la derecha mundial se modernizaba adquiriendo nuevas estrategias tendentes a desestabilizar un país hasta llegar a eliminar el régimen legalmente constituido. El grupo liberal mundial con sus homónimos europeos y sudamericanos, en connivencia con las respectivas autoridades eclesiásticas, llevan años intentado acabar con el régimen venezolano de Maduro. No pueden explicar porqué desde hace quince años la gente les vota y siguen ganando elecciones. Por eso Trump dijo ayer en la ONU que “todas las soluciones están sobre la mesa y ustedes ya me entienden”. Significa pues que los millones de dólares ya viajan hacia Caracas para comprar definitivamente a un “hombre fuerte” que volverá a los antiguos usos y costumbres, como Franco, un golpe de estado militar sangriento que el gran estratega gallego convirtió en una guerra de 3 años y millones de muertos.

Pero es cierto que en Sudamérica se está volviendo a los setenta: golpismo, sobornos y expolio sin disimulo de materias primas. Fue Hugo Chávez quien dijo que se estaban muriendo de cáncer todos los líderes guerrilleros que habían llegado al poder. En Brasil el golpe es ya evidente, la persecución de Lula da Silva y su sucesora Dilma Rouseff con todo tipo de añagazas jurídicas (algunas recuerdan el proceso a los políticos catalanes) y en las elecciones que va a ganar la derecha concurren grupos y candidatos que piden que los militares “limpien” el país, apoyados en la fuerte delincuencia producto de la miseria, prometen una “higiene” que será un baño de balas a los narcotraficantes pequeños y un estado de excepción que se traducirá en una anulación completa de las libertades en el campo sindical. Hace unos meses el asesinato de una dirigente y activista vecinal volvía a poner en marcha la máquina del terror contra las reivindicaciones. Mientras, por arriba el expolio continuarà indemne hasta secar el país.

Por ello el método de la “nueva derecha” que Aznar prohibió repetidamente en Venezuela es siempre o era, el mismo: primero lanzar mediaticamente a la gente a la calle, después en solidaridad los empresarios cierran las empresas para aumentar el caos y de paso dar a entender al mundo que todo “está muy mal”, en esa tensión aparecen las guerrillas callejeras que buscan la violencia oficial de la policia, si hay muertos mejor, un cadáver es una garantía de amplificación. Con la olla hirviendo aparece la iglesia apoyando a empresarios y gente de la calle y pide a las “autoridades” soluciones. Ese conglomerado presiona al ejército para salvar la patria…lo demás, ya saben.

Pero hete aquí que en el caso español actual, ahora, la variante es una escucha diaria. Cuando el ministro Fernández Díaz, aquel señor del Opus Dei que condecoraba vírgenes, se reune con el jefe antocorrupción de Cataluña y se jactan de haber jodido completamente la sanidad no pasó nada. Era porqué era la sanidad de los catalanes? Las escuchas están permitiendo minimizar lo que hizo el PP, sus miles de procesados y los milenarios endeudamientos con los que personajes como Camps o Barberá han hundido a la Comunidad Valenciana.
Se llenan la boca de ética, tapan los puterios de Juan Carlos I que hemos pagado todos, cierran la comisión posible sobre la corrupción de la corona borbónica y en cambio debemos soportar a Aznar, un fuerte y presunto dirigente violento, que hizo caer al terrorismo islámico sobre España, terció negocios mundiales y le falló su jugada con grupos inmobiliarios mundiales de los Juegos Olímpicos de Madrid, sí, la que pretendía hacer que la calle de Alcalá y Guadalajara fueran un mismo barrio con trillones de edificios nuevos y suelos por reventar en dólares, eso le salió mal. Ahora regenta la compañía de títeres Rivera&Casado y cuidado porque su éxito será la ruina de la libertad y los derechos. No lo pueden evitar, son golpistas de primera y “protegiendo” al estado lo destrozan, se quedan lo que les interesa y aprovechan su fuerza para hundir a los que son sus enemigos. Sí, hay un golpe en marcha que en Cataluña empezamos a sufrir y que ahora nos va a llegar a todos.
Tenemos costumbre de seguir los golpes de estado

“Mi patria era una semilla de manzana”. Herta Müller desgrana su vida y su creación en la Rumania de Ceaucescu.

La obra de Herta Müller discurre entre la disidencia y el terror o el ser minoría y vivir desde ese lugar. Müller, Premio Nobel de Literatura 2009 nació en la región de Transnistria, que ya no existe. Era un apéndice del imperio austro húngaro, de lengua alemana, que pasó a formar parte, acabada la segunda gran guerra, del territorio de Rumania. Cercana a Timisoara su lengua materna era el alemán pero fuera de la puerta de su casa la lengua única era el rumano. Es más, los pertenecientes a esa minoría fueron maltratados y despreciados al acabar la contienda, primero por los rusos que en cuanto que alemanes los consideraron “fascistas”y luego por el estado rumano que los consideraba colaboracionistas.

En este libro y en formato entrevista conocemos plenamente las circunstancias y las difíciles encrucijadas de su creación. Müller es de disidencia plena, no es tanto una disidencia ideologizada como, sobretodo, una disidencia humana, una resistencia numantina a ser devorada por el lobo de la seguridad del estado de Ceaucescu. Si una palabra ponía en el infierno al quien la oyera era “securitate” la temible policía de la Rumanía del telón de acero. Es una proyección de una fuerza interior, el No, el no continuado a colaborar con la seguridad, el NO continuado a integrarse entre los beneficiados del colaboracionismo policial. Todos conocemos esas generalidades trágicas propias del telón de acero. Pero no hay obras publicadas en las que,sin ser un estudio, se detalle la “metodología” de la Securitate.

“La uniformidad de lo feo acaba deprimiéndote, hace que te vuelvas apático y que todo te dé igual, y eso era lo que quería el Estado. Para el socialismo, nuestro estado depresivo era ideal, la alegría de vivir hace que la gente sea espontánea, y eso es sinónimo de imprevisible. La miseria te vuelve feo. En lugar de carne, el Estado nos daba desechos: pies de cerdo con uñas y todo, la gente los llamaba «zapatillas de deporte», o unos amasijos de cabezas de gallina y patas de gallina con garras y que metían en agua para venderlas luego en bloques de hielo rojo y azul. Con un hacha, te cortaban un trozo y cobraban al peso. La gente se lo llevaba directamente entre las manos; de aquella miseria no te sacaba ni el pañuelo. En tanto que llegabas a casa te iba goteando el hielo y parecía que ibas marcando el territorio como los perros, con orines mezclados con sangre. Y para comprar esos desechos aun te habías pasado horas en una cola.”

“El socialismo, como también su última fase posestalinista, nunca dejó de ser nacionalista, conservador hasta lo rancio, burdo y reprimido. Y hostil hacia las personas, pero no solo por motivos ideológicos, sino por la burricie de sus funcionarios. La mezcla de incompetencia y poder es terrible. Detrás de la puerta de cada despacho oficial había un cero a la izquierda vestido de domingo, con su insignia del Partido en la solapa, su enorme sello de oro en el dedo y su tono despótico en la boca. El prototipo de funcionario socialista era realmente asqueroso de la cabeza a los pies. Yo fui humillada por ellos muchas veces y los despreciaba en lo más profundo de mi ser. Al parecer es un prototipo que se da en todas partes, porque cuando pongo la televisión —ahora que han pasado veinticinco años—y salen el congreso del Partido chino o la Duma rusa, veo a los mismos funcionarios, idénticos hasta en el último detalle.”

Simplemente la descripción de como en la fábrica donde trabaja se la va marginando durante siete años, una vez ha mostrado reiteradas negativas a ser confidente de la policia, y como acaba sin tareas, sin despacho, sin que nadie le hable y pasa dos años sentada en una escalera parece ficcional, pero no lo es. Pese a ello lo que destacaría como la fuerza, el movil que le permitió resistir y abrirse paso, gracias a la publicación de su obra en Alemania fue una capacidad creativa increible que arranca en su percepción de los lugares, los ruidos, los olores…una sensacional captación y transformación de una realidad dura y hedionda en otra cosa, otra lectura, algo así como lo que muchos críticos de su obra han dicho “otra mirada”. Eso es lo que pensaba a los diez años sobre la muerte:

“También creía que en algún lugar llevan la cuenta de todas las veces que respiramos. Que todas nuestras respiraciones son como pequeñas cuentas de cristal ensartadas en un cordel para formar un collar. Y que cuando el collar de respiraciones es tan largo que llega desde la boca hasta el cementerio, te mueres. Como la respiración no se ve, nadie sabe lo largo que es su collar. Por eso nadie sabe cuándo se va a morir, ni él mismo ni los demás. E igualmente creía que cuando el pelo que le han ido cortando a un hombre a lo largo de su vida llenaba un saco y el saco pesa tanto como él, el hombre se muere.”

 

A Herta Müller hemos dedicado extensa reseña en nuestras páginas literarias

 

Recopilar otro Holocausto 1

Recopilar otro Holocausto (y 2)

El Ängel del hambre y ser nazi hasta morir